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En este relato quiero darles a conocer otro capítulo de nuestra preparatoria, de esos que pasan inadvertidos para muchos, pero que yo llevo en el corazón.
Cuando iniciamos los preparativos para el viaje de fin de año pensamos que la manera más práctica de realizarlo sería a través del CREA (Instituto Nacional de la Juventud), que tenía programas turísticos “económicos” que incluían el transporte, el hospedaje en sus albergues, las visitas a centros de interés y en general la planeación total del viaje.
Recuerdo que ya íbamos avanzados en los preparativos cuando se echaron para atrás. No habían podido sincronizar todas las ciudades involucradas. Además, todavía no habíamos reunido el dinero del viaje porque lo que teníamos era principalmente para la fiesta de graduación. Siendo un organismo de gobierno, no había mucho que hacer ni reclamar, así que nos encontrábamos en un predicamento. Ya estábamos cerca del fin de curso, era cuestión de cancelar el viaje, apagar la ilusión de tantos meses y enfrentarnos al grupo explicando que no lo habíamos logrado. ¡Qué tristeza! No recuerdo de quién fue el chispazo, bendito momento de iluminación, que nos recordó que el papá de nuestra compañera Carolina, Don Luis Tarasco Camino, era un alto ejecutivo de la cadena de hoteles Presidente y había sido Secretario de Turismo del Estado. Se nos iluminó el rostro y decidimos ir a hablar con él de inmediato. 
Creo que nunca le agradecimos lo suficiente a Don Luis su intervención. Gracias a él pudimos reprogramar de nuevo el viaje en menos de 15 días y alojarnos en mejores hoteles de lo que nuestro presupuesto permitía. ¿Recuerdan el Mérida Misión, el Misión Uxmal o el Maya Tabasco? Para darles una idea, les he de contar que una vez que hablamos con Don Luis, fuimos al hotel Presidente y utilizando esa máquina moderna de esos días llamada “Telex” comenzó a comunicarse con otros hoteles de la cadena para hacer reservaciones… pero no era suficiente, así que me citó a la mañana siguiente en el aeropuerto… era día de clases… pero había que ir a México (como siempre sucedía en esos tiempos… y aún ahora). 
Muy temprano, a la mañana siguiente, llegué al aeropuerto y Don Luis ya me estaba esperando, el cupo estaba lleno… Don Luis movió sus influencias y le otorgaron los 2 lugares que siempre le reservaban al Secretario de Turismo al frente del avión… me sentí importante… llegamos al D.F. y nos dirigimos al Hotel Del Prado, el del mural de Orozco, y Don Luis me registró en una habitación reservada para altos ejecutivos… ahora era todo un magnate. Poco después pasó por mí y nos dirigimos a confirmar los autobuses y el resto de los trámites que había que realizar en el D.F. mientras en Oaxaca, Ángeles, Itziar, Gerardo, Israel, Villarreal y el resto de la mesa directiva e involucrados en el viaje esperaban noticias con nerviosismo… pero no había nada de qué preocuparse… Don Luis iba al frente de todo. ¡Gracias de todo corazón Don Luis, sé que nos mira desde el cielo, sin usted no lo hubiéramos logrado y no habríamos tenido esa hermosa experiencia de la que nos acordaremos hasta el fin de nuestros días! Ramiro Jarquín O. |
Escrito por ANGELES el 2006-04-20 19:46:59 MI ESTIMADO RAMIRO, CÓMO OLVIDAR ESOS DÍAS DE ANGUSTIA Y DE PENSAR CÓMO LES COMENTARÍAMOS A TODOS NUESTROS COMPAÑEROS QUE EL VIAJE SE CANCELABA, PERO GRACIAS A DON LUIS, SE RELIZÓ, RECUERDAN LAS TARDES/NOCHES HACIENDO CUENTA Y VIENDO SI NOS ALCANZABA CON LO QUE HABÍAMOS JUNTADO?...Y PITÁGORAS NO SE EQUIVOCÓ, NOS CUADRARON LOS NÚMEROS Y REALIZAMOS ESE VIAJE QUE CREO QUE TODOS LOS QUE TUVIMOS LA FORTUNA DE ASISTIR DISFRUTAMOS CADA MINUTO. |
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